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Otra Razón para Elegir Skimax – Carola Calello

24 junio, 2019 Comentarios desactivados en Otra Razón para Elegir Skimax – Carola Calello Por London DC Publicidad

Orgullosos de seguir contando junto a nosotros con la experiencia y pasión de Carola Calello, ex corredora olímpica y co-equiper head coach del Demo Team Argentino, demostradora Argentina y profesora de instructores!!!

1er Puesto Campeonato de Sincro

18 junio, 2019 Comentarios desactivados en 1er Puesto Campeonato de Sincro Por London DC Publicidad

En 2018 y 2019 se consagró campeona sudamericana de Técnica y subcampeona en la general del campeonato sudamericano de Sincro, llegando a lo más alto en nuestra profesión ante escuelas locales y extranjeras.

 

 

Equipo ideal para practicar Snowboard

Antes de iniciarnos en la práctica del snowboard debemos conocer qué material necesitamos para ello, esto va a depender del tipo de modalidad que deseemos practicar.

 

El elemento más característico, reconocible y diferente según la modalidad que realicemos es la tabla de snowboard. Para la práctica del freestyle, por ejemplo, se utilizan más pequeñas y anchas, puesto que son más maniobrables y permiten hacer saltos y giros con mucha más facilidad. En cambio, los freeriders utilizan tablas más polivalentes, que ofrecen más margen para practicar otras especialidades, mientras que el snowboard alpino requiere tablas más rígidas y estrechas, el equipo del Snowboarder se limita prácticamente a este elemento.

La ropa de snowboard debe ser amplia para tener libertad de movimientos, pero de igual manera la vestimenta debe garantizar la óptima protección del esquiador contra el frío, la lluvia y el viento. En este sentido, el uso de fibras resistentes a la abrasión, transpirables y con un alto poder aislante, como el Gore Tex ha supuesto un gran avance; hasta tal punto que este material se ha convertido en la segunda piel del esquiador. Así a la hora de vestirse, las diferentes capas deberán cumplir las siguientes características:

  • Primera Capa: una camiseta que estará en contacto directo con el cuerpo del esquiador. Deberá alejar la transpiración de la piel, manteniéndola seca y caliente.
  • Segunda Capa: jerseys y forros polares, elaborados con fibras sintéticas derivadas del teflón expandido y del poliéster, que deberán poseer una gran capacidad aislante y termoreguladora. Esta prenda tiene que abrigarnos pero además debe seguir expulsando la humedad corporal al exterior.
  • Tercera Capa: mono, pantalones y anorak; estas ropas suelen estar realizadas en diferentes capas que incorporan una membrana transpirable e impermeable. Debe resguardarnos perfectamente de las inclemencias meteorológicas.

Las protecciones son imprescindibles si queremos prevenir diferentes lesiones. El casco es súper importante ya que nos protege de cualquier lesión grave o incluso mortal en la cabeza. Igualmente las gafas son necesarias para evitar tanto el frío extremo en los ojos como para evitar problemas de visión por culpa de la nieve que salte a ellos, además, los rayos ultravioletas (U.V.) deterioran de manera irreversible tanto los ojos como la piel. Los problemas que generan pueden ser múltiples, desde irritaciones hasta la pérdida provisional de la visión, conocida como “la ceguera del esquiador”.

Importantes son también la culera, una especie de pantalón corto acolchado, y la espaldera, que protege la columna vertebral, con lo que minimizamos las posibilidades de sufrir cualquier tipo de lesión medular. Por otro lado, las rodilleras y las coderas son menos utilizadas en el snowboard porque limitan ciertos movimientos, pero son muy útiles para evitar posibles roturas.

De todos modos, el hecho de llevar todas las protecciones no debe hacernos pensar que somos inmunes a los accidentes y a las lesiones; el peligro siempre existe, por lo que la principal protección tiene que ser el sentido común, y no tratar de hacer cosas para las que no estamos preparados, o cuando las condiciones climatológicas no estén dadas.

Consejos para esquiar a edad avanzada

Cualquier edad es buena para esquiar, así tengas más de 50 años, si tienes ganar de moverte en la nieve ¡hazlo! ¿Es tarde? ¡Para nada!, muchos se lanzan con ímpetu veinteañero a los brazos de deportes que jamás han practicado. El esquí es uno de ellos. Lo único que no podrás lanzarte con pasión enloquecida y sin precauciones a un deporte que nunca has practicado. Tómatelo con calma y sigue estos consejos para que tu experiencia en la nieve no se acabe convirtiendo en una frustración.

El esquí no es una disciplina cualquiera. Al ser la velocidad uno de sus componentes principales, debe considerarse deporte de riesgo. A ello hay que unir las circunstancias donde se practica: la alta montaña, donde reinan el frío, la altitud y muchas veces agentes meteorológicos indeseables como la niebla, el viento y las propias nevadas. Condiciones que exigen unas características básicas para empezar a practicarlo. Más aún a las referidas edades.

Empieza caminando y haciendo actividades más ligeras antes de dar el salto a la nieve, la edad no es un impedimento pero si la forma física, mantente saludable y así tengas buena forma física, no debemos olvidar que el esquí es un deporte con el factor riesgo siempre presente.

Debes ser consciente de que a partir de los 40 o 50 años las articulaciones son más sensibles; las mujeres, además, llegan a la menopausia, con la consiguiente reducción de los niveles de calcio óseo, que hace más frágil los huesos, pero con ganas y precaución, todo es posible. Eso sí, es imprescindible hacerte un chequeo de tu estado de salud y tener una precisa valoración de su fuerza física y potencia muscular. También es importante comprobar si existe algún tipo de dismetría, asimetría o descompensación muscular.

Contar monitor/entrenador es muy importante para todo aquel que se inicie en la práctica del esquí, es aún más fundamental (por no decir imprescindible) hacerlo a partir de los 40-50 años. Sus consejos serán oro para ti y sabrá enseñarte y orientarte en función de tu velocidad de aprendizaje y de tus capacidades físicas. Te ayudará a llegar más lejos y de una forma segura. Recuerda que un accidente esquiando en montaña es contraproducente: el daño físico, y sobre todo psicológico, te puede hacer retroceder hasta la casilla de salida todo lo aprendido en meses.

El calentamiento y el enfriamiento es importante para todos, y especialmente para los mayores de 50 años para activar la movilidad articular que usaremos esquiando: piernas, brazos, hombros y troncos.

Dentro del calentamiento también entra la propia práctica del esquí. Aunque ya hayas avanzado algo en las pistas, es recomendable empezar siempre suave, con pistas de poca pendiente y a baja velocidad. Aprovecha para refrescar las técnicas de giro y de coordinación. Cuando reenganches tu cuerpo a los esquís, ya podrás seguir la jornada metiéndole un poquito más de caña. La paciencia será tu aliada y, sobre todo, aprovecha cada bajada para disfrutar al máximo de este deporte.

 

¿Cómo elegir tus tablas de ski?

Es cierto que todas las tablas de esquiar sirven para deslizarse en la nieve, pero también has de saber que hay tres factores que determinan su eficacia:

1) El nivel que tengas como esquiador
Los esquís han de ser muy livianos si eres principiante o tienes poco nivel como esquiador. Pero si ya cuentas con experiencia en este deporte y te aventuras a los estilos más desafiantes, es mejor que cuentes con tablas más pesadas.

2) El estilo de esquí que practiques
Dependiendo del tipo de esquí que hagas, habrá una tabla adecuada para ti:

Pista: Lo mejor es tener esquís cortos y estrechos, que sean estables y flexibles para que puedas controlar la velocidad con más facilidad.
Freestyle. Si lo tuyo es hacer saltos y piruetas cuando esquías, has de tener esquís ligeros de doble espátula para que te puedas mover con mucha precisión y comodidad.
Freeride: Para los que esquían fuera de pista, en pendientes pronunciadas y en terrenos difíciles, lo mejor son tablas polivalentes, es decir, aquellas que son anchas, pesadas y que garanticen un buen agarre.

3) Tu peso y altura
Es preferible que uses esquíes cortos y con una medida de 14 y 18 cm por debajo de tu altura si eres principiante, ya que así los manejarás con mayor facilidad. Si ya cuentas con años de experiencia, lo ideal es que uses esquís entre 10 a 12 cm menor que tu altura.
Recuerda que mientras más largo sea el esquí te dará más estabilidad en las pendientes, mientras que los cortos permitirán reducirla.

Con respecto al peso, hay una normativa estándar donde se indica que una persona que pese menos de 50 kilos ha de usar esquís de 1.40m de longitud. Tomando en cuenta esta relación de peso-longitud:

Si pesas entre 50 y 60 kilos debes usar esquís de 1.50m de longitud.
Si pesas entre 60 y 70 kilos debes usar esquís de 1.55m de longitud.
Si pesas más de 90 kilos debes usar esquís de 1.70m de longitud.

Tips Básicos para Vueltas Cortas – Ski

1) Elegir pista suave y con pendiente constante en una primera instancia (preferentemente pista azul).

 

2) El clavado de bastón es fundamental para lograr un buen ritmo en vueltas (ambas manos siempre por delante del cuerpo).

 

3) Mirar lejos (unos 6 o 7 mts como mínimo ) y en línea de máxima pendiente.

 

El error más común llegados a este punto es plantar el bastón demasiado cerca de la bota. Si te estás balanceando al interior necesitarás clavar más lejos de tu cuerpo, a medida que mayor sea la pendiente y, si quieres controlar la velocidad y tendrás que clavar todo lo adelante que puedas.

En resumen, en balanceo es esencial para mantener un corte fluido y, si querés que tu giro sea corto y controlado, tendrás que aprender a absorber a la par que te mantienes de cara a la pendiente. Si haces pequeñas extensiones no importa, de hecho muchas veces será imprescindible, pero absorber bien – siendo algo complejo pero no imposible – te hará esquiar de manera más eficiente.